El Periodismo apegado a valores éticos y morales es  plataforma de la libertad

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Por Emilia Santos Frias

“Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”, dijo el periodista polaco Ryszard Kapuscinski.

Ser periodista y desarrollarme en la sensible y solidaria profesión de Periodismo, en la que, a la fecha llevo 26 años en ejercicio, en los cuales he accionado apegada a valores éticos y morales, inculcados en el hogar y reforzados en la academia: en la amada Universidad Autónoma de Santo Domingo, nuestra UASD, que nos forma para la ciencia y para desarrollarnos en la vida, ha sido más que libertad, es un inmenso honor.

En una profesión diseñada para personas sensibles, comprometidas, solidarias, dispuestas a actuar con la verdad y precisión; independencia, es decir sin ponderar intereses específicos, sino, el bien de la colectividad y actuar con equidad; también, tenemos que convivir con el intrusismo de personas; en ocasiones con bloqueos educativos  y baja escolaridad,  grandes traspiés, para actuar en una ciencia que implica cultura general.

Lastimosamente, ese intrusismo es cada día más abundante, debido a que, nuestra hermosa profesión de orientación y servicio, seduce a quienes, sin academia o sin estudios, ven en ella, solo las mieles, pero no el compromiso y los sacrificios. Vienen al Periodismo a desahogar vanidades, a usurpar el lugar, de quienes hacen importantes las noticias: los verdaderos hacedores de historias orientadoras y educativas, gracias a que viven inmersos en un océano de sabiduría, pero con los pies en la tierra, aportando  la disminución de la desigualdad social. ¡Vivimos con esa roña, y la denunciamos constantemente, porque es posible que esa caracha, por inobservancia y desconocimiento, abrace delitos para alcanzar propósitos!.

“Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde”, dijo el fabulista Esopo.

Por eso, desde los gremios y las academias, como parte de la membresía y como docentes, contribuimos a que nuestros-as periodistas, se formen en valores universales, como el respeto, la libertad, la bondad, la justicia, la igualdad, el amor, la responsabilidad, la honradez, la solidaridad, la verdad, la valentía, la amistad, el honor y la paz, entre otros, para que en su ejercicio profesional, los observe y actúen apegados a nuestra Carta Magna, códigos deontológicos, normas nacionales e internacionales.

Y aunque “donde quiere se cuecen habas”, ser parte de una de las 10 profesiones más riesgosas del mundo, donde el sentido de responsabilidad y servicio danzan como uno solo, para mí ha sido una grata distinción, desarrollarme en ella. Aportar a la sociedad donde pernoto y me he formado. Sé que es la plataforma que Dios me regaló para hacerlo.

Hoy en víspera del Día Nacional de las y los Periodista, envío un fuerte abrazo de felicitaciones a mis colegas; conocedores de lo que implica ser periodista, porque estudiamos Periodismo, y lo ejercemos de forma responsable, respetuosa; llevando a la población, información veraz y oportuna, que eleva la dignidad de las personas; que permite ejercicio ciudadano, la garantía de derechos humanos y fundamentales. Porque el Periodismo es eso, ¡decencia!

A cada compañero y compañera que desde el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), el Círculo de periodistas de la Salud (CIPESA), la Red Dominicana de Periodistas de Perspectiva de Género, la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de la Prensa (Coopnaprensa), entre otros gremios, cada día accionan para que la presente y futura generación de periodistas, eleve los niveles de calidad y competencias; ofrezca servicios abrazados a valores éticos y morales, sin dejar de aprender, porque la capacitación es constante, a ellas y a ellos, envío un fuerte abrazo.

Les expreso el grato sabor y gran decoro que significa para mí, compartir con ustedes la nación y esta riesgosa, pero desinteresada profesión. Tal como aprendimos en la academia, conscientes de que no la estudiamos para enriquecernos monetariamente, pero sí de cultura y para servir a los demás.

Periodista, gracias por encomiable labor de honestidad, sigue abonando la sociedad con la ciencia de la verdad, teniendo como traje, escudo y espada, el servicio, la ética y la moral. ¡Enhorabuena colegas!

Hasta pronto.

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