Los espacios se ganan

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Si entendiéramos completamente las razones del comportamiento de otras personas, todo tendría sentido.  Sigmund Freud.

Por Awilda Gómez

Muchas personas creen que minando terrenos, es que se ganan los espacios a lo largo de la vida. Estos solo se logran  con el corazón abierto a la verdad, a la humildad y sobre todo sin infamias.

No llevo vacíos existenciales, ni amarguras en el corazón, ni mucho menos culpas, el espacio que tengo me lo he ganado. Que otros  por envidia, maldad, egoísmo lleven en sus corazones tantos vacíos y carencias ¡allá ellos! .

Hay quienes para subir y hacer un nombre, tienen que aplastar a otros apoyándose en difamaciones, engaños, haciéndose todo el tiempo las víctimas antes los ojos de la sociedad, una sociedad que muchas veces es cruel hasta con ellos mismos.

Pero también hay quienes encuentran su felicidad y disfrutan  hacer huecos en el corazón de otros, aprovechándose quizás por pequeños deslices y errores del pasado de personas que incluso han puesto toda su confianza en ellos.

El respeto se gana, se pelea, se arrebata.

En Juan 8:32 dice: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Escuchar la verdad muchas veces duele, pero cuidado de quien viene esa verdad, y con qué intención la vociferan.

Libertad es tener el pleno conocimiento de poder elegir con derecho lo que es mejor para nosotros de forma responsable y  genuina. No podemos pasarnos la vida con personas que solo nos estancan, nos destruyen, nos envidian;  solo por el mero hecho de hacer daño y tratar de quitarnos del medio.

Los espacios ganados a  base de sacrificios y esfuerzos  NO SE CEDEN.

Existen seres humanos que tienen en su psique un “espacio imaginario”, un mundo irreal, fingido por la fantasía y el ego; el cual sólo se destruye en sí mismo. Y peor aún  entienden  que ese lugar se sitúa sobre los límites territoriales que solo ellos pueden ocupar con poderes absolutos y exclusivos.

Ahí está el problema, porque si bien es cierto el espacio mío, que yo me he ganado a pulmón es mío. Ahora bien el espacio de otros es solo eso, de otros. Por ende hay que respetarlos, pero se ha de ganar con transparencia.

Se debe aprender a respetar los espacios de los demás de una manera diáfana y no creerse que el universo mismo es de ellos.

“Cruel es la ira, e irrespetuoso el furor, más ¿Quién podría someterse delante de la envidia? Proverbios 27:4.

Awilda Gómez, periodista, maestra de Educación Inicial y directora del periódico digital Prensa Latina.net .

 

 

 

 

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