A Pleno Sol:Corruptela y legalidad

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Por Manuel Hernández Villeta

Los chupa salarios  identificados popularmente como las botellas de la administración pública, tienen que ser exterminados. No llegan ni por la fuerza ni por gracias. Son parte de un andamiaje partidista que tiene que ser desmantelado.

Detrás de cada botella hay un activista partidario. Un soldado o un intelectual de los que en determinado momento detentan el poder. Su función no es trabajar en la administración pública, sino cobrar.

Su accionar está en los círculos del partido político que lo llevó a tener un cheque sin prestar servicios, y sin rendir ninguna función al Estado. Las botellas son frágiles, rompibles, solo tiene que haber voluntad política.

Hay que acabar en la República Dominicana con la cultura de que la administración pública es un botín, al que los malvados tienen acceso por el trabajo que hicieron en la campaña electoral.

Le toca a la presente administración cerrar la brecha de las botellas. Nadie debe ganar un salario sino trabaja. Pero somos realistas: una cosa es la institucionalidad y otra el deseo de las incontenibles bases de los partidos que desean vivir bien.

Algún dirigente político dijo un día que las bases son para pisarlas, pero esa ecuación no se reporta totalmente con la realidad de hoy. Las bases son la punta de lanza del liderazgo político clientelar. Sin esos adulones es imposible que muchos mediocres tengan posiciones de  liderazgo circunstancial.

Hay otra manifestación que tiene que ser exterminada y son los llamados extras que reciben los diputados y los senadores. El “cofrecito” o “el barrilito” son acciones presupuestales que están dentro de la estructura de las cámaras.

No pecan de ilegalidad, aunque sí podrían ser poco honrosas. En campaña los futuros legisladores hablan de que se elimine ese privilegio, pero ya en el cargo nadie lo rechaza.  Es una asignación mensual que se le hace a cada legislador para que abra una oficina en su circunscripción, y realice diferentes tipos de ayuda social.

Para acabar con el cofrecito o el barrilito, solo hace falta la intención mayoritaria de las cámaras. Tomar la decisión de que sea abolida la disposición que abre esas oficinas especiales  de diputados y senadores, y que se elimine la entrega de útiles en fechas especiales.

La voluntad política que se necesita para acabar con las indelicadezas debe ser acogida por todos los sectores de la vida nacional. Los privilegios extracurriculares son indelicadezas que no se pueden seguir permitiendo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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