PERO DIME….y Cuánto vale un voto…?

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Por Juan Modesto Rodríguez

Hace tiempo que venimos insistiendo – que -el poder- no los tienen los políticos, sino el pueblo con su voto.

Hemos subrayado que ningún político puede asumir un cargo público sin antes tener la suficiente aprobación de los votos del público.

Hemos señalado también qué diferente a cómo piensan los políticos cuando llegan al cargo -de que el poder les pertenece- ese poder, «no es suyo» sino que se le ha sido delegado por su propietario, que se llama el pueblo-.

Lo que pasa es que los pueblos tienen que «escoger» funcionarios, para que le hagan el trabajo en las posiciones públicas, que han sido designados para ello. Por consiguiente, el funcionario público simplemente ejecuta un trabajo por delegación, que se lo ha dado el voto popular.

Si el «poder» le perteneciera a los políticos, no necesitarían del voto mayoritario de los pueblos. En democracia se necesita el voto popular para ocupar el cargo. Solamente en un gobierno de «facto», el Poder se asalta sin necesidad de la aprobación de la mayoría de los votantes.

Esta breve reflexión la traemos a cuento para tratar de que la gente despierte y sepa, el poder que tiene como un votante y no desperdicie ese poder-sino que aprenda a dar un voto por conciencia y por conveniencia colectiva

Es demasiado el «esfuerzo» qué tienen que hacer las personas para ir a la urna a expresar su voluntad y por tanto debe valorar con todo su peso y contenido dicho esfuerzo y no tirarlo cómo se hace con la basura, a la urna.

El valor de un voto, es demasiado poderoso para venderlo por un salami, una funda de pan, botellitas de agua, un pote de ron, una caja o una funda del Plan Social de la Presidencia, o $500, por un bono de un valor miserable.

La Asistencia Sociales un deber de los gobiernos, y se hace con recursos, que son propiedad del pueblo, no de los políticos, que te hacen creer, que te están dando algo-y no es negociable- para fines electorales, aunque lo hagan. Nadie está obligado a cambiar su voluntad por una dádiva en tiempos electorales.

De la calidad del voto, depende mucho, para un país, para un municipio y una provincia. El voto que todos llevamos a la una se llama poder. Y de ese poder, que expresamos allí depende mucho el futuro en qué vamos a vivir, dependiendo de la calidad de las autoridades que vayamos a escoger el Día de las elecciones su compromiso, -su propuesta-, su nivel de responsabilidad y de cumplimiento con un plan de trabajo qué beneficie no sólo a  grupitos sino al colectivo nacional.

El Pueblo dominicano, tiene que cambiar el formato, y aprender a darle sentido a ese poder que tiene cuando es convocado en cada elección a depositar su voluntad en una urna.

Y si no tenemos mejores autoridades en los cargos públicos, se debe a que no votamos por conciencia ni por conveniencia colectiva sino a cambio de dádivas.

Unas dádivas que por cierto, son otorgadas a la gente menos advertida- y consideran que es un acto de filantropía. Sin embargo en la mayoría de los casos, esos regalos provienen del uso abusivo de los fondos públicos, no privados.

De manera que si a usted le están dando -lo suyo-, lo que le pertenece, resulta que no le están dando nada extraordinario, y por tanto no hay nada que agradecer al que otorga el regalo.

El reto que nos queda por delante como votantes, es darle sentido al poder que tiene nuestro voto y contribuir a que lleguen a los cargos públicos personas idóneas, comprometidas, con un nivel de responsabilidad que nos ayuden avanzar como pueblo, y no que vayan allí a enriquecerse con los fondos públicos como los ha ocurrido tantas veces.

Los aspirantes a los distintos cargos son conocidos en los barrios, en las ciudades, en los municipios, en las provincias, conocemos Quién es quién-, sus cualidades, sus deficiencias, sus fallos, sus virtudes y defectos. Entonces no hay ninguna razón para qué en cada torneo electoral nos dejemos engañar por la propaganda y por y por los eslogan que se repiten por los medios de comunicación.

En manos de los votantes, y el poder que tienen con su voto está el que mañana tengamos una mejor República Dominicana, pero eso no se puede lograr si previamente hipotecamos nuestra voluntad, por una miserable dádiva de algo que ya nos pertenece cómo son los fondos públicos.

Votar en las elecciones constituye un derecho político fundamental y una obligación que se ejerce para integrar órganos del Estado de elección popular. Se suele considerar que en un país democrático la legitimidad política de un gobierno democrático deriva principalmente del sufragio. Hagamos un voto de calidad y que sirva para mejorar la

República Dominicana, donde tú y los tuyos, tienen que vivir.

El autor es periodista reside en Santo Domingo.

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