Una mirada al surgimiento del teatro político y social latinoamericano

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Por Elvys Ruiz

El teatro hispanoamericano poscolonial tuvo sus inicios a comienzos del siglo XX. En sus orígenes se caracterizó por la incorporación de elementos propios del teatro español, ante la falta de una dramaturgia criolla, ya que como naciones en formación en el “nuevo mundo”, no heredamos la tradición teatral que era ya milenaria en Europa.

Las primeras obras de teatro latinoamericano aparecieron a partir del 1915 y en sus inicios fueron de corte costumbrista. En ellas se resaltaba el habla popular y temáticas de orientación familiar. Sin embargo, este teatro que se encontraba en una fase germinal se vio interrumpido con el estallido de la primera y segunda guerras mundiales. Resultante de esta conflagración las creaciones dramáticas de posguerra presentan a personajes sumamente angustiados debido a la hecatombe causada por la guerra. Para dar respuesta a esta gran miseria, surgió un teatro más comprometido con su tiempo y obras con una mayor carga política y social.

La primera mitad del siglo XX estuvo convulsionada en todas partes del mundo. Es por esta razón que el arte y la literatura latinoamericana recibió una fuerte influencia de los movimientos sociales y las ideologías políticas de la época. Un ejemplo de eso lo encontramos en la obra “LOS DIEZ DIAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO”, una creación colectiva del Grupo de Teatro La Candelaria, de Colombia, ganadora del prestigioso premio CASA DE LAS AMERICAS, en 1978.

La revolución rusa había cifrado la esperanza de una sociedad nueva entre el proletariado europeo, sin clases y sin estado. Ese ideal se expandía por toda Europa y encontró a Erwin Piscator, creador del teatro documento o teatro político como lo llamó, listo para la fundación de un “teatro proletario” dirigido a los trabajadores de Berlín.  Su teatro pedagógico rompía con todas las formas dramático-burguesas y se orientaba a la propaganda y la agitación.   Pero al igual que Piscator, Antonín Artaud también inclinaba su teatro por la misma corriente.

Este tipo de teatro documento que recorría todo Europa, llegó a los Estados Unidos para 1935 y se dio a conocer por medio del reportaje escénico “Living Theatre” y que a partir de 1960 cambió a el “diario viviente”.  Para esa época, el teatro popular también se desarrolló en Estados Unidos, conocido como “community theatre” se impulsó el teatro callejero y se realizaron giras de teatro conocidas como “free fairs” en toda la región de San Francisco, California.  Allí surge el Conjunto de Mimo de San Francisco, que trabajaba en la creación colectiva y adaptaciones de obras para teatro callejero. Otros grupos que tuvieron bastante repercusión fueron El Teatro Campesino, en California y el Teatro Libre del Sur en New Orleans.

A mediados de los ’70 el teatro popular en Latinoamérica se ve fuertemente influenciado por los métodos de enseñanza de Konstantin Stanislavski “Un Actor se Prepara” y Bertold Bretch y su “Drama de la Era Científica”. El teatro de Brecht no busca provocar sentimentalismo en el espectador, sino la toma de conciencia crítica y por eso introduce el esquema antitético de las dos formas teatrales: la dramática y la épica.

El tramo histórico correspondiente a las décadas 60-80 presenta un creciente movimiento guerrillero y alzamientos populares en Latinoamérica. En el caso de Venezuela, el teatro estuvo rezagado y era esporádico hasta 1959. Es para 1979 cuando el teatro empieza a tomar importancia, así lo documenta Isaac Chocrón en un breve trabajo titulado “Tres fechas claves del teatro contemporáneo en Venezuela”, publicado en 1978. Dramaturgos como Gilberto Pinto, Isaach Chocrón y José Ignacio Cabrujas son nombres claves en esa “primera generación del nuevo teatro venezolano”, mientras que como agrupación teatral se destaca Rajatabla” en 1967.

Brasil fue un país donde el teatro tardó mucho en desarrollarse debido al golpe de estado que derrocó al presidente Joao Goulart en 1964 y las repercusiones que tuvieron en la supresión de las artes.  Sin embargo, en Cali, como en Bogotá es para 1955 cuando comienzan a formarse grupos de teatro en pleno apogeo de la dictadura. Así surge el grupo “Búho”, Enrique Buenaventura presenta “A la Diestra de Dios Padre”.

En República Dominicana, Nace Casa de Teatro en 1974; llega desde Venezuela Rómulo Rivas al país a forjar las primeras agrupaciones de teatro. Surge Alta Escena, Gayumba, Teatro Popular, Texpo Teatro y luego Gratey. En Santiago, Nuevo Teatro. Surgen los primeros dramaturgos dominicanos: Franklin Domínguez, Iván García, Efraín Castillo, Máximo Avilés Blonda, Reynaldo Disla, entre otros.

A Casa de las Américas en la Habana, Cuba le debemos haber hecho posible la publicación ininterrumpida de la revista Conjunto, una de las más antiguas en el continente, fundada por Manuel Galich, y que funciona bajo la dirección en la actualidad de Vivian Martínez Tabares. Esta trascendental revista ha documentado el accionar teatral hispanoamericano desde su surgimiento en 1964, hasta nuestros días, mientras que su departamento de teatro ha celebrado encuentros de teatristas por más de tres décadas y a través de su prestigioso premio anual a las diferentes expresiones del arte y la literatura, nuevos dramaturgos hispanos han sido premiados y sus trabajos divulgados.

¡Que viva el teatro latinoamericano, en este día internacional del teatro!

El autor es director del Instituto Superior de Artes Escénicas (ISAE) de Rhode Island, Inc. y el Teatro Tribal.

 

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