A Pleno Sol : Salud y educación

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Por Manuel Hernández Villeta

 Dos de las áreas problemáticas en la sociedad dominicana, es la salud y la educación. El sector privado avanza, pero en el área oficial impera la burocracia, la prepotencia y la obsolescencia.

Desde hace años hay un campo de batalla entre los gremios de la salud y la educación y los ministerios correspondientes. Lo que menos importa son los estudiantes o los pacientes.

El gremio o el Colegio están metidos de lleno en la lucha por reivindicaciones sociales, y los ministerios ni satisfacen esas demandas, ni tienen la fuerza institucional para negociar. Entonces de ahí impera el caos actual.

Hay una nueva directiva en el Colegio Médico Dominicano y llama al diálogo, o se irá al campo de batalla. Lo malo de los dirigentes de la AMD que se van al campo de batalla paralizando  la asistencia en los hospitales públicos, y de esa forma ocasionan serios inconvenientes a la masa más desamparada.

Los directivos de la AMD deben tener bien claro que cuando se paralizan los servicios de un hospital, no se le está haciendo daño al gobierno, sino a los dominicanos que carecen de recursos para ir a una clínica privada.

A pesar de los cuantiosos recursos que se han invertido en mejorar las plantas físicas de los hospitales estatales, estos siguen abandonados, con anarquía en los horarios y falta de una buena asistencia. El Colegio y el ministerio son culpables por igual.

La misma anarquía se da en la escuela pública. Un gremio que luce fraccionado, sin real unidad y jefatura única, quiere irse de vacaciones cando le va en gana. Para la docencia para sus asambleas, y da la impresión de que manda más que el ministro.

El diálogo no debe ser para satisfacer las  demandas salariales de los maestros, sino para buscar la salvación del sistema de enseñanza público. Sin libros de textos y con malos profesores, sin ninguna vocación y pensando en el cobro mensual, el año escolar se parece a un enfermo moribundo.

Las vacaciones navideñas pueden tener cinco días de más o de menos, y eso no significa que se va a mejorar la docencia. Hay que hacer una revisión a fondo del programa de enseñanza, y modernizarlo.

El diálogo y la concertación se tienen que dar. Puede ser sobre un ring de boxeo o una  mesa de conferencia. Que sea con un ordenador o unos guantes, no tiene importancia, lo trascendental es que haya buenas intenciones y responsabilidad.

Tienen los egos que dejarse atrás. No se brega solo con siglas sino con el futuro del país. Médicos y maestros tienen que ir al diálogo sin pensar que se dirigen a un campo de batalla.  Que las cabezas calenturientas de funcionarios y gremialistas se enfríen en  las vacaciones de fin de año, para el bien de todos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

 

 

 

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