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Sun, Jul

Artista caribeño manifiesta “mis obras son el resultado de un diálogo interno”

Reportaje
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POR AWILDA GOMEZ

Para este artista quisqueyano oriundo de Yamasá, República Dominicana, el arte es la máxima gracia que le caracteriza al hombre en sus diversas manifestaciones de la expresión. Es el resultado  de un diálogo interno y la  investigación.

Narcizo Rodríguez,  empezó a pintar a la edad de 17 años de forma autodidacta, realiza estudios de técnicas y aplicación del color en diferentes talleres en la ciudad de Santo Domingo.

“La pintura es un portal que conecta al hombre desde la época primitiva hasta hoy. Es una riqueza llena de valores inagotables. La belleza del arte es la más pura porque trasciende a la vista”, destacó. 

Nos cuenta que el arte  es  riqueza llena de valores inagotables, la más pura trasciende a la vista.  

 “No despierto de manera mecánica, no siempre se piensa lo mismo ni todos los días siente lo mismo. Hay días que el paisaje luce más bello”, indica.

Rodríguez, en el día a día expresa que siempre hay compromisos que requieren de una disciplina y procura ver la vida de manera positiva y aprovechar la inspiración gestionando siempre la auto inspiración.

“Amar lo que hago me exige vivir compenetrado constantemente con mi interior porque del interior nace todo, me dicta y lo reviso”, dice.

Apunta que el proceso creativo desde sus vivencias es un tanto sublime y placentero. Sus ideas muchas veces surgen como una inquietud de desvelar un misterio y disfrutar desde la conceptualización y las aplicaciones de las técnicas hasta el acabado.

“Cada obra tiene vida propia, disfruto plasmar la naturaleza desde mi perspectiva, reproducirla ha sido mi gran escuela como autodidacto. Me gusta hacer críticas constructivas, sugerir y descubrirme a mí mismo mediante el arte”

Resalta y aprende por los valores culturales ignorados de su país. “Tiendo a recrear mi propio mundo porque todos los genios del arte me hacen la invitación y porque amo ser auténtico”.

“Me siento agradecido no de un maestro en específico sino de muchos, me he formado en las calles y siempre hay a quien agradecer. No he tenido un tutor, he tenido más que eso, muchos amigos que con su apoyo, sus buenos consejos de persistencia y otros que despertaron mi espíritu competitivo en el buen sentido de querer ser mejor, muchos colegas que son inspiración”, acotó.

El quisqueyano confiesa, que para él una obra está acabada  cuando se aplica la estética que requiere la obra en cuanto a la técnica y el concepto más un instinto que guía a todo artista.

“Cuando un artista decide tomar con responsabilidad  y amor su trabajo debe plasmar  con sentimiento propio lo que hace”, dice.

En el futuro no descarta seguir realizando exposiciones individuales nacionales e internacionales.

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