Por Darvin Hiciano

Como abogado y locutor,  desde mi punto de vista, entiendo que es tiempo de que se realicen los cambios necesarios que ameritan las leyes 6132 de Expresión y Defunción del pensamiento y la 10-91 que crea el Colegio Dominicano de Periodistas.

No cabe la menor duda, que ante los problemas y desaciertos por la que atraviesa el gremio, los  cambios que se efectúen  de ser aprobado el anteproyecto de ley ante el Congreso Nacional,  los directores de medios serían los primeros en levantar bandera; porque para nadie es un secreto que muchos de ellos no son profesionales del  periodismo y muchos menos locutores, y en tal sentido, no deben cargar con determinadas responsabilidades, aunque en otras se justifique.

Por Awilda Gómez/ www.prensalatina.net

En la República Dominicana, los profesionales del periodismo que nos encontramos organizados a través del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), aun no contamos con una ley propia que reconozca el desempeño de nuestras funciones y que nos permita el pleno goce de nuestros derechos, amparado en un régimen de pensiones y jubilaciones meritorio y exclusivo para el gremio. 

La caja de pensiones y jubilaciones sigue siendo  tema de gran preocupación para los profesionales de la comunicación, quienes  decidimos consagrarnos y abrazar por completo, el desempeño efusivo de la carrera  por vocación, servicio y compensación. 

El veneno Quisqueyano en Puerto Rico: Cito la frase inmortal de un gran líder quisqueyano “que nunca más ningún dominicano se convierta en enemigo de otro dominicano”, y yo por mi parte, exhorto a que aprendamos definitivamente por encima de nuestras discrepancias, recordar que somos hermanos y con una sonrisa estrecharnos las manos

Por John Mármol

Escribir sobre la inter-relación Dominicana en Puerto Rico resulta interesante, fascinante y paradójicamente preocupante.

En el tiempo que llevo residiendo en esta Isla indistintamente de sus problemas sociales, he aprendido verdades amargas, y he sido involuntariamente testigo de daños ocasionados a terceros, víctima de traición, de actitudes corruptas de compatriotas que gozaban de mi confianza y me decepcionaron causando que me convirtiera por mucho tiempo en un dominicano aislado, desconfiado y un constante opositor del comportamiento de la mayoría de los que se auto-proclaman lideres de nuestra comunidad.

Un parangón sobre el acontecer inmigratorio en Borinquén refleja, que nuestra comunidad es muy diversa. Hay pobres, ricos, de clase media, desempleados, con papeles, sin papeles, marginados, integrados. Por eso, en su intimidad los estereotipos no existen.

La buena conducta, el carácter, escala de valores, el buen convivir, el orgullo patrio, la hermandad y nuestra originalidad como pueblo, entre otras cualidades autóctonas de un buen dominicano, no representa el comportamiento actual en la mayoría de los compatriotas que gravitan en suelos extranjeros.

Pareciera que ya establecidos en nuestro caso Puerto Rico, les encuentran sustitutos a estas virtudes, sustitutos que tristemente vienen a convertirse en comejenes implacables que lentamente van extinguiendo su valor y causan el retroceso de una comunidad que de valorar sus recursos humanos y las oportunidades desaprovechadas, gozara del respeto y la ubicación que todos anhelamos.

Nombraré algunos de estos sustitutos y los dejo a la conciencia de todos: EL PERSONALISMO RAMPANTE, LA MENTIRA, LA HIPOCRESIA, POBRE ESPIRITU DE SERVICIO, DESLEALTAD, OPORTUNISMO, CHISMES ENFERMIZOS, EGOISMO, MANIPULACION MALICIOSA, NO TOLERANCIA UNO CON OTROS Y SOBRE TODO TRAICION CONSTANTE A LA PATRIA, entre otros sustitutos que echados y procesados en una licuadora (hiperbolizando), nos dan como resultado:VENENO

El ausentismo de las costumbres y principios aprendidos cuando niños, producen una pobre comunicación en gran parte de una población que lejos de rezar unida, es arrastrada por la corriente maligna de una sociedad corrompida y sacudida por el irrespeto a la vida, la falta de valores, con un sistema de gobierno inestable y la rampante supervivencia de sus congéneres, han desestabilizado el rumbo y el propósito original en muchos de nuestros dominicanos.

Según el diccionario español, VENENO: es cualquier sustancia dañina, ya sea sólida, liquida o gaseosa y yo añado: (humana) que puede producir una enfermedad, lesión o que altera las funciones de un sistema. Entenderán, antes de terminar este artículo, la razón por la que traigo a colación la definición de esta palabra.

La búsqueda constante de robar oportunidades, de manchar reputación, la de no celebrar y apoyar con orgullo el logro o las aspiraciones productivas de nuestros hermanos, ponen en peligro mayúsculo el fortalecimiento de nuestra identidad como dominicanos.

Tronchar sueños, no reconocer la capacidad de nuestra juventud, querer aferrarse al control vitalicio de nuestros organismos gubernamentales en Puerto Rico, negarle egoístamente a nuestra nueva cosecha la oportunidad de perpetuar el legado de los que ya cansados por los años han pasado a mejor vida, el legado de quienes supieron defender nuestra dignidad de pueblo, de los que han sido realmente lideres en momentos específicos de nuestra historia, es un atentado al crecimiento y la garantía intelectual de nuestro futuro.

Aprovecho para felicitar a funcionarios y cualquier profesional, político o empresario que haya endosado las aspiraciones de jóvenes dominicanos universitarios y de diferentes extractos sociales, porque indiscutiblemente así se enaltece la patria.

En un momento de tanta importancia para nuestra comunidad, donde por primera vez tenemos la posibilidad de representantes en el congreso de nuestro país para defender los derechos de los que permanecemos ausentes y representantes en el senado, y en los puestos de poder en Puerto Rico, momentos cuando se han creado y reintegrados nuevas asociaciones y agrupaciones cívicas y humanitarias, donde por primera vez vemos interés en muchos de nuestros profesionales con capacidad financiera e intelectuales de interactuar con sus hermanos indocumentados, y poner sus recursos a la disposición de los que, por falta de apoyo y asesoría, soportan a diario el castigo del discrimen, son motivos suficientes para que todo DOMINICANO se auto proclame colaborador y se integre al trabajo arduo que exige la realización de estos adelantos y su permanencia.

Sobre todo espero que una vez leído este articulo, no sigamos siendo parte del VENENO que nos ha venido hundiendo por varias décadas como comunidad extranjera en PUERTO RICO.

El autor es locutor, artista y animador.Reside en Puerto Rico.

Este articulo se publicó por primera vez el 26 de agosto 2013 en el digital Diáspora Dominicana ;  Prensa Latina está autorizada a su divulgación.

POR : ALEJANDRO SANTANA

Los dominicanos estamos desesperados y queremos salir de la encrucijada en que nos han metido los políticos que a partir de la muerte de Trujillo nos han gobernado, pero ojo con eso.

El 30 de mayo del 1961, debió ser el fin de la dictadura de los Trujillo en este país que durante 32 años nos gobernaron con manos furas, como lo hacen los tiranos, pero no ha sido así, aún tenemos exclamaciones como  las siguientes.