Por Roberto Veras

Si te gustan las noticias y eres un adicto (como yo), te estremeces cuando se aproximan las elecciones.Los escándalos y las insinuaciones sobre las personas que se postulan para un cargo dominan los medios.

Te hace preguntas: ¿Por qué los candidatos quieren ponerse en la posición uno y saben que esa no es su posición?Hacen encuestas amañadas con el objetivo de vender una imagen que no tienen. Las únicas propuestas que hacen es solo “PROMESAS”.

Por Dr. Dioris Contreras

“Juro aquí ante ustedes, ante Dios como testigo, que es mi última candidatura a la presidencia”.  Así se expresó Danilo Medina el 30 de agosto de 2015, cuando fue proclamado candidato por el PLD y partidos aliados, para las elecciones de 2016.

Las diferentes voces de los allegados más cercanos al Presidente Medina, promueven la reelección del mismo para las elecciones del 2020, estando este imposibilitado   constitucionalmente para presentar su candidatura.  Para los seguidores de Medina la prohibición constitucional no es un problema, puesto que el partido oficialista domina ambos cuerpos legislativos y no sería difícil modificar la constitución, tal como pasó en el 2015, que también estaba imposibilitado de reelegirse. 

Por Rodolfo R. Pou.

 

En la mayoría de los casos, el dinero resulta costar más de lo que vale. En la salud, en las inversiones e incluso hasta en el arte mismo. Desconocer el valor de algo, siempre nos obligará a pagar más por ello y más en estos tiempos, donde la accesibilidad a la información nos cede la falsa confirmación del precio de todo a cambio de ocultarnos su real valor. No menos cierto lo es en la política.

Por ANDRES L. MATEO

En la ya célebre entrevista cosmética, mil veces ensayada, y aún peor actuada; el presidente Danilo Medina empleó el pronombre “YO” en no menos de 174 ocasiones. YO es un pronombre de rasgo imperativo que encarna la primera persona del singular, y la sobreabundancia en el discurso es una forma de subrayar la hegemonía sicológica que tiene el sujeto hablante, haciendo explícita la propiedad, cercanía o relación entre una persona gramatical y un elemento gramatical. La neurolingüística moderna ha sacado a flote los límites y las angustias de un hablante que se enchiva en el YO; y la vertiginosa perplejidad de quien no alcanza a ver más allá de sus propias narices.