Por Andrés L. Mateo

En la Universidad de La Habana, la profesora Beatriz Maggi nos enseñó a leer a Jonathan Swift, un tipo encojonadísimo, un panfletista y su madre, un despiadado descuartizador de las costumbres, que se burló en forma inmisericorde de la sociedad inglesa de su época. Desde entonces suelo escribir sobre él, cuidándome de salvar las especificidades que, con el correr del tiempo, transformaron su escritura en lo contrario de lo que él se propuso.

Pero siempre vuelvo a Jonathan Swift, porque las palabras deben ser usadas para comprender y explicar, no para controlar y oprimir, y como lo nuestro es haber vivido una historia de azarosas complacencias opresivas, nos ocurre que vivimos con entera “normalidad” toda la atmósfera de dominio absoluto que nos rodea. Es suficiente con enunciar las vejaciones, la ceguera siempre posible del lambón que susurra la conveniencia de continuar en el poder, el amargo de retama del mesianismo, el gobernante mediocre que no alcanza ni siquiera para fingir con propiedad; para darnos cuenta de que el poder tiene una capacidad transformadora de voluntades y principios. La escueta definición de nuestra historia queda clavada, sin ninguna dudas, en esa desgracia recurrente de políticos e intelectuales dominicanos que terminan siendo, en la práctica, lo contrario de lo que dijeron ser.

Por Orlando Gil

TODO LO CONTRARIO.- Enseña la política que cuando la unidad de un partido necesita de un documento firmado a cuatro manos es porque esa unidad tiene problema. ¿A quiénes quieren convencer Hipólito Mejía, Luis Abinader, Andrés Bautista y Jesus -Chu- Vásquez con su comunicado? A ellos mismos, y a nadie más, puesto que los dirigentes y miembros del PRM no conocen -se supone-- situaciones que lleven a pensar en ruptura o fragmentación o nueva división.  A ellos mismos, insisto, pues fue Hipólito Mejía que se juntó con el presidente Danilo Medina en público, sabiendo como sabía que el hecho no pasaría desapercibido y que provocaría comentarios, todos maliciosos o perversos. A ellos mismos, repito, porque no se puede culpar a otros perremeístas de las listas que se inventan o de los nombres que se filtran en relación a la Junta Central Electoral. Seguidores suyos, o de uno o del otro, o de todos. La cotidianidad del partido es un engaño, y el escrito lo confirma. Están diciendo que no, para consumo propio, cuando en la práctica se sabe que sí. Además, hace mucho que ese tipo de papel es moneda devaluada...

“Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido” Malcom X (1925-1965)

Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que las crisis se producen, en ciertos casos, deliberadamente por las corporaciones, asegurando que “El sistema de dominación y acumulación en que vivimos -conocido como capitalismo- tiene como atractivo principal la acumulación de poder y riquezas”.

En esa declaración encontramos que un apoyo central para asentar las ideas de la clase dominante y materializarla a través de normas dictadas por administraciones políticas afines, tiene sus raíces en campañas mediáticas de medios empresariales de comunicación para consolidar, a través de su prédica dirigida a la opinión pública, la base de una visión acorde con sus intereses.

Por Carlos McCoy

Por centurias, los gobernantes haitianos han venido culpando al exterior de sus miserias. Ven pequeñas pajitas en los ojos internacionales, pero son ciegos a la viga que tienen en sus propias pupilas.

Es verdad que desde que proclamaron su independencia a principio del siglo XIX, han sido hostigados por potencias internacionales, pero esto ha sucedido con todos los países   americanos que han luchado por su emancipación.