Por Manuel Hernández Villeta

La integración del desayuno y el almuerzo a la escuela fue un paso de avance el pasado año. Muchas madres mandan a los niños a la escuela, pensando que van a tener su alimentación y se encontraran protegidos de ocho de la mañana a cinco de la tarde.

Los aumentos de salarios a los profesores y la contratación de cientos de educadores fue una medida positiva. La construcción y puesta en funcionamiento de decenas de escuelas y liceos en todo el país fue un gran paso de avance para llevar la educación a todos los dominicanos.

 Fue también un paso de avance entregar computadoras a los niños y sus profesores. Llena un cometido social pensionar a maestros que ya están cansados, dieron al magisterio la mayor parte de su vida útil, y es bien merecido su gran descanso.

Por Nestor Ramirez

El 12 de agosto El Pueblo dominicano, hombres y mujeres comprometido con el honor y la dignidad de la patria marcharon en contra de la corrupción que viene degradando la sociedad dominicana en los gobiernos que se han sustituido en el poder en los último veinte años.

 En particular los dos últimos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Por Rodolfo R. Pou

Tres. Dos. Uno.

Las diásporas siempre han tomado la ruta menos transitada. Incluso, aquella que, a pesar de ceder una dirección hacia lo nulo, para ellos y su ambición, el trazo representa el punto idóneo de partida. Comenzar desde cero. No menos cierto lo es para la nuestra, aquí en los Estados Unidos.

Desde que entablé mis “Conversaciones con la Diáspora”, hace poco menos de dos años, he interactuado de manera individual con docenas de dominicanos aquí en el Estado de la Florida. Creí en un momento poder llegar a una historia única. A una novela común entre ellos. Pero no ha sido así. Cada historia que he escuchado, resulta ser una intensa e ilustrativa leyenda. Cada experiencia dictada desde sus labios, una gran enseñanza de perseverancia y voluntad. Todas, producto de las directrices de una imaginaria tabla de ouija emocional y mental, que solo pudo ser instruida por las necesidades del alma.

Por Juan Bolivar Diaz 

Recientes publicaciones aseguran que el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) trata de lograr apoyo para una reforma que haga efectiva la protección de la profesión del periodismo asediada por la incursión de mercenarios y hasta sicarios de la palabra hablada y escrita y por la corrupción que circula por el sistema sanguíneo nacional en medio de un panorama caracterizado por la ausencia de ética de la comunicación.

Hay razones para temer que a los periodistas dominicanos se nos hizo un poco tarde para las legítimas regulaciones del ejercicio profesional, no para limitar la libertad de prensa como aún entienden algunos confundidos de buena fe y muchos que limitan a una absoluta libertad de empresa.