Por ALEJANDRO SANTANA

Por qué molestarse cuando lo graban si está haciendo su trabajo, este es el nuevo conflicto entre agentes policiales y ciudadanos que se dedican a grabar  todo tipo de incidencias.

No hay mejor testigo que la imagen de una cámara que toma las incidencias de un hecho en tiempo real y oportuno.

Por Rodolfo R. Pou. 

En el mundo de los pactos, el revisar los parámetros de una promesa o postura pública, luego de haber llegado a un compromiso, no es mentir. Eso es política. Y a pesar de que soy de los que piensan que, lo único permanente en nuestras vidas es el cambio, en lo que se refiere a estipulaciones en favor de la sociedad o un segmento de ella, cuando algo se promete, lo correcto es cumplirlo.

Aprovecho el marco de lo que bien pudiera ser el “Mes de la Patria” para los estadounidenses, para  pormenorizar sobre temas que afectan las diásporas de nuestras naciones latinoamericanas. Esas que han optado por hacer vida en esta noble nación, que actualmente parece ser un tanto apática a nuestra presencia, a pesar de nosotros insistir en querer ser parte de su tejido y su pensamiento de país.

Por SUCRE VASQUEZ

 Van parejos, aunque existe la enorme diferencia de que la poesía brota en la mente como el abrojo y el intelectual se cultiva, con dedicación y estudio constante. El poeta clásico debe estudiar a fondo, reglas como la métrica y otros artificios, pero el vate espontáneo, de versos libres, escribe con bellas palabras que vienen a su mente desde lo profundo del alma, ante escenarios de enorme, o simple,  belleza, alegría, sufrimiento, dolor. El poeta nace, el intelectual se hace, cultivando la mente. 

Recuerdo, a propósito, cuando tenía 17 años, en 1969, y era estudiante en el Instituto Dominicano de Periodismo, la insigne poetisa doña Amada Nivar de Pittaluga, me estaba autografiando su libro clásico de poemas con la escritura "al joven intelectual Sucre Vásquez", que al ver la dedicatoria, le dije, "aún no soy un intelectual", y la dama me ripostó con ternura: "intelectual es todo aquel que cultiva el intelecto", en cualquier medida, razono yo ahora, con el pasar del tiempo.

Por Ariosto Sosa Valerio.

Un día  como hoy, 11 de julio, pero del año 1865, hace 153 años, al amanecer la población capitaleña quedó gratamente sorprendida cuando observaron en el Placer de los Estudios los vestigios de los últimos barcos hispanos que se retiraban de modo apresurado, emblemático, que sellaba ante los antillanos la derrota colonial sufrida en los campos de batallas frente a los dominicanos. El 15 de julio, las tropas españolas terminaron la evacuación, abandonando definitivamente  la República Dominicana.