Por Rodolfo R. Pou

El último domingo de cada mayo, el calendario dominicano le guarda el día, a quien todos podemos coincidir que, es el ser más importante de nuestras vidas. Nuestra madre.

Sin embargo, dentro del marco de ese jardín de rosas y mosquetas en el cual la ponemos una o dos veces al año, esta semana, las madres dominicanas se han visto indirectamente envueltas en una no deseada controversia, debido al bono distribuido a los miembros legisladores de la Cámara de Diputados. La porfía aparenta haber surgido como todo lo otro que surge de los estamentos gubernamentales en la patria. De las intenciones que bordean la fina línea de la politica y el provecho, salpicado por la generosidad y la gala.

Por Andrés L. Mateo/ www.prensalatina.net

"Sentí en el alma que Sergio Vargas tomara a mi madre en su sucia boca; y pensé en la suya, que debe ser tan santa como la mía".

Durante un mes el silvador Sergio Vargas se la paso mentandome la madre en todos los medios de comunicación de este país, y yo le respondí con el breve pensamiento que está entrecomillado más arriba. Desechando ese desagradable momento, publico con motivo del dia de las madres del próximo este desagravio a la persona que más amé y amaré en la vida.

Por Manuel Hernández Villeta

En los últimos años la Iglesia Católicas ha ido perdiendo fuerzas, pero todavía tiene una posición dominante en el acontecer político y social del país. Lo más sensato hoy es escuchar la petición de la Iglesia, de que cada partido determine en forma interna el tipo de primarias que desea realizar. Rechaza que sea mediante una ley que se fijen primarias abierta  o cerradas.

Es la misma posición de la Junta Central Electoral. En columnas anteriores nosotros fijamos también nuestra posición de que lo más realista y menos lesivo al ambiente partidista es que el tema de las primarias sea decidido por cada partido político, y no que haya un acápite que se fije por ley de   cómo se deben escoger los candidatos.

Por J.C. Malone

 Nueva York.-El congresista Adriano Espaillat ganó el escaño congresual el año pasado con una astuta estrategia binaria, manipuló el “patriotismo dominicano”, se refugió entre dos carismáticas mujeres dominicanas.  Buscó “sangre nueva”, imprimió un afiche donde estaba en el medio de Marisol Alcántara y Carmen de la Rosa, senadora y asambleísta estatal respectivamente, triunfó la coalición.