By.-Gnosis Rivera

Hace unos días me animé a buscar en el diccionario el significado de la palabra odio. A ver: 1) Sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia; 2) Aversión o repugnancia violenta hacia una cosa que provoca su rechazo. Lo leí una vez, otra vez, y sentí un dejo de tristeza. El odio procura infligir daño, afectar y perjudicar, y esto puede hacerse de muchas formas, incluso también desde la ignorancia y no necesariamente porque se odie. A propósito de esto, alguien me dijo que el odio es la antítesis del amor, y que para que éste último pueda validarse es necesario reconocer la existencia del primero, al menos es lo que interpreté. Pero, ¿no es suficientemente fuerte el amor en sí mismo como para que necesite del odio para encontrar su sentido?

By.-Tony Pina

Los periodistas vivimos exigiendo respeto y transparencia en los procesos de los partidos políticos y de los gremios profesionales, pero cuando se trata de nosotros mismos irrespetamos olímpicamente todas las normas y todos los principios.

Jamás había visto una clase tan desunida y oportunista como mi clase. Somos el mejor ejemplo para el mal.

By.- Ana María Toribio

Nueva York.- La violencia intrafamiliar, se ha convertido en un patrón a seguir conjuntamente con la impunidad, en la Republica dominicana. El caso Emily Peguero, en la comunidad de Cenoví de la provincia Duarte en San Francisco de Macorís, es algo lastimoso. La violencia contra la mujer cada vez es mayor. Es un problema serio en el mundo que vivimos. 

El asesinato de Emily toca la conciencia nacional por lo que es urgente crear organizaciones que promuevan la prevención de estos comportamientos sociales, que no solo afectan a las víctimas directas, sino también a la familia entera, a la comunidad, al país, a la nación y a organismos internacionales. Esto pone en evidencia la infuncionabilidad de nuestro sistema de valores.

By.-Gnosis Rivera

Hay palabras con las cuales se relaja bastante; su usan a antojo y conveniencia y se limpia el suelo con ellas. Verdad es una de esas palabras. Este término representa un concepto muy pesado, valioso y grueso. A partir de su significado logra de inmediato conmover, impresionar y siempre llama la atención. Lo mismo sucede con conceptos como la paz, la guerra, el amor. Usted verá a muchos líderes -los de mentiras y los de verdad- usando estos términos, con propósitos correspondientes a sus intereses, claro.

Durante la semana que recién finaliza, especialmente desde el miércoles en adelante, las redes sociales ardieron. Una famosa empresa de servicios telefónicos –todos saben que hablo de VIVA– se despachó con un anuncio de página completa que refleja una realidad en nuestra sociedad. Vale decir que una realidad es una verdad en sí misma, pues si equis situación se da, si ocurre, naturalmente es algo cierto. Lo preocupante del repudiado comercial es que ha promovido una realidad muy cuestionable, que es resultado de una serie de variables de índole privado y moral, y lo ha hecho como un referente de valor. Me explico. Toda realidad es verdad, pero no toda verdad debe ser promovida como un valor de verdad. No es un trabalenguas, es praxis lo que digo.