Por Manuel Hernández Villeta

El  adolescente  dominicano que hoy llega a la edad de buscar su primer empleo, tiene los caminos cerrados. Sin trabajo y sin estudios tiene que emprender su largo trotar en la vida. Es la sociedad que le cierra las puertas, es un excluido por causas del sistema. No llega a rebelde, ni tiene causas.

Sin el primer empleo no puede seguir estudiando ni mejorando su entorno. Con el primer empleo, con un salario mínimo con tope de 13 mil pesos, está con la soga al cuello. La canasta básica familiar, a nivel popular, esta sobre los 30 mil pesos mensuales.

Por Nelson Encarnación

El ministro del Interior, licenciado José Ramón Fadul, volvió a despertar las expectativas que se renuevan frecuentemente en torno a la necesidad de que se emprenda un real desarme de la población civil, un elemento que estaría llamado a surtir efectos en la reducción de la criminalidad y la violencia.

Este aspecto ha sido una preocupación constante de todos los sectores de la vida nacional, golpeados por la realidad de que un elevadísimo porcentaje de la población dominicana ha sido tocada, directamente o en forma indirecta, por algún hecho delictivo.

Por J.C. Malone

 Nueva York.-Alexandria Ocasio Cortez, la boricua de 28 años que destronó a Joseph Crowley, un demócrata de 56 años con 20 en el Congreso, desató un movimiento nacional.

Ella demostró, que los “viejos robles” carcomidos y corrompidos, se derrumban con un discurso coherente y movimientos estratégicos, muchos jóvenes emulan  su ejemplo.

Por Rodolfo R. Pou.  

 

Excluyendo a los nativos y hasta el mismo colonizador del hemisferio, para coincidir con los historiadores de corriente popular, toda persona que vive en los Estados Unidos de América en la actualidad, o incluso, cualquiera que vivió aquí mucho antes de que la nación llevara ese nombre, llegó a este territorio, cortejado por un edecán. Un inmigrante acompañante, de similar semblante. Optimista. Medido. Curioso. Necesitado. Ingenuo. Generoso.

 

Ese que acarreó, también había sido traído aquí por otro como él o ella. Escoltado por las recomendaciones y el ánimo de un segundo y hasta un tercero. Un patrocinador que, en su momento, al llegar, sobre la cabalgadura de un buen samaritano que supo reconocer las oportunidades que brindaba esta tierra, y como amparo al prójimo, pagó el favor de la información, compartiéndola hacia adelante. Enseñándole a otros, los porqués de venir a América y las formas de cómo podían alcanzar estas tierras.