Por Orlando Gil

PARTO NATURAL.- La Junta Central Electoral acaba de hacer en 2018 lo que había hecho en años anteriores: someter a la consideración de las cámaras legislativas sus dos proyectos de ley. La de Partidos y la Electoral. Lo hizo a través del Senado, y de entrada la presidencia se muestra dubitativa respecto al procedimiento. Si los envía a la comisión correspondiente, o nombra una comisión especial o se repite la comisión bicameral. Mal asunto. Reinaldo Pared sabía que las piezas iban para el Senado y debió tener pensado con tiempo la forma de manejar el asunto. La experiencia es reciente y no deben cometerse los errores del pasado. Nada de audiencia pública, pues sobre el particular se conocen las opiniones de todos los interesados. Igualmente nada de consulta con los partidos, ya que cada cual tiene sus representantes y estos tendrán ocasión de dar su parecer y  votar cuando llegue la ocasión. Nada de comisión conjunta, tampoco, puesto que lo extraordinario falló, y conviene corregir los pasos. Las leyes  son importantes, necesarias y apremiantes, pero no hay porqué abandonar la vía normal y aplicar protocolos de circunstancia. Si se sabe como los niños vienen al mundo, que sea parto natural...

Por Alejandro Santana

Estar en contra de los explotadores, de los negadores de los derechos del pueblo, de los malos gobernantes y de las oligarquías, es un atrevimiento mayor.

El Padre Rogelio Cruz con su actitud rebelde a posiciones asumidas desde los pulpitos eclesiásticos donde se insiste que Cristo ofreció su otra mejilla para recibir un nuevo golpe, se convierte en un ‘’atrevido rebelde`` del cual hay que salir.

Por Manuel Hernández Villeta

Una nueva reforma impositiva sería peligrosa para la estabilidad social del país. Una receta impuesta por organismos internacionales puede ser generadora de discordias sociales. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial son  responsables de muchas de las desestabilizaciones que han ocurrido en estos países del tercer mundo.

Hace muchos años ocurrieron en casi toda América Latina las llamadas pobladas, en repudio por los reajustes fiscales y la eliminación de subsidios, dictados por organismos internacionales. Es fácil hacer evaluaciones e impartir órdenes, cuando se está en una torre de cristal, lejos de las convulsiones políticas.

Por Gnosis Rivera

Cuando supe de la Sentencia 168-13 y sobre todo, cuando conocí de su carácter retroactivo al año 1929, indicado en su página 47, me escandalicé tratando de entender el alcance de tal medida. Más allá de que “En Derecho, la retroactividad es la aplicación de normas o actos jurídicos a hechos pasados o previos a la Ley y debido al principio de seguridad jurídica que protege la certidumbre sobre los derechos y obligaciones, por regla general no es retroactiva y solo regula hechos posteriores a su sanción” , aplicar precisamente el fallo de esa sentencia a más de tres generaciones de dominicanos y dominicanas de ascendencia haitiana –hablamos de más de 80 años-, me parecía de lo más tremendo, y nada tan grave ocurre solo porque sí ni gratuitamente. Alguna motivación muy fuerte debía subyacer, ¿un Poder, ¡obvio que sí!? ¿Una agenda? Definitivamente, pero cuál.