Por Manuel Hernández Villeta

Parece que el movimiento obrero-sindical dominicano ha roto la inercia, sale del congelamiento y vuelve a tratar de entablar nuevas jornadas de lucha. Sale poco a poco del precipicio de la atomización y el amarillismo.

Hoy es más fácil lograr la unidad de los grupos sindicales. No está de por medio la lucha ideológica y el sometimiento  incondicional a los dictados de folletos de que la clase obrera va al paraíso.

Por Carlos Mccoy

No somos, ni nunca lo hemos sido, ni candidato a puestos electorales ni funcionario del gobierno.  Esto nos da la libertad y la flexibilidad de decir cosas que no son políticamente correctas.

Podemos expresar nuestras reflexiones sin el temor a que no voten por nosotros o a que nos boten del trabajo.

Por Olga Capellán.-

Ante los acontecimientos dado recientemente en las filas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) frente a su situación de la legalidad de sus autoridades por medio a una sentencia dictaminada por el Tribunal Superior Electoral (TSE) que favorece a sus querellantes contra el actual presidente y sus principales dirigentes, que lo dejaría en un limbo político si no se toman las precauciones de lugar, a una organización que acaba de cumplir sus 80 años de existencia.

Es hora de reflexión política de todos los sectores envueltos en el conflicto para llegar a un acuerdo, donde queden satisfechas todas las partes litigantes, a fin de no afectar a ese partido propiamente.

Por Manuel Hernández Villeta

La actividad política dominicana anuncia que vendrán momentos difíciles y luchas sin cuartel a lo interno de los cuatro grandes partidos. Estas acciones arrastraran a los grupos minoritarios, que van  a buscar la forma de sobrevivir.

Las medidas tomadas por las nuevas leyes electorales llevan a la guillotina a los llamados partidos emergentes. Una rápida alianza puede ser la salva vida, pero hay aristas que tienen que llenar que los colocan al borde de una caída sin red.