Foto: TodoCuba

 Por: Awilda Gómez / www.prensalatina.net

Todos conocemos en el argot popular la conocida frase “Cómo la gatita de María Ramos que tira la piedra y esconde la mano”. Bueno en este artículo quiero reseñar aquellas “sujetas” y porque no "sujetos"; que viven cometiendo fechorías y diabluras tirando la piedra y escondiendo la mano.

 Recientemente había leído un artículo en buenavistavcuba.blogspot.com ; donde reseña el surgimiento de la famosa frase; aunque hay varios escritos de este refrán.

Por Awilda Gómez / www.prensalatina.net

Dicen por ahí que es mejor deber dinero y no favores; y muy cierto ese popular y viejo adagio.

No cabe duda que cuando debemos favores muchas veces estamos condenados casi siempre  a una vida miserable, atada por aquellos que ofrecen ese “favor” a cambio de algún beneficio; para luego cobrarlos hasta con creces como dicen por ahí. 

Peor aún existen “personajes”; porque no cabe otro calificativo; que te hacen pasar sus “favores” como un acto de generosidad y apoyo. Y cuando menos lo piensas, te sacan en cara lo que hicieron por ti; te endosan obligaciones que jamás aceptaste adquirir.  

Por Awilda Gómez / www.prensalatina.net

Sí hay que cuidarse pero… de esos que tiran la piedra y esconde la mano (la gatita o el gatito de María Ramos); de esos que quieren comprarte con dadivas para luego sacártelas en cara y de esos que viven la vida victimizándose para que les tomen pena ¡!señores!! de esos; sí  hay que cuidarse.

Esa frase de que “hay que cuidarse”; la he escuchado en boca de algunos hermanos dominicanos en Puerto Rico que dicen ser tus amigos y amigas; pero ahora bien y de quienes debemos cuidarnos?. 

Por Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

La cabecera de la provincia La Altagracia es Higu¨ey, y poco a poco va creciendo el gentilicio de “altagracianos”.

Los higu¨eyanos prefieren llamarse altagracianos porque se identifican con el nombre de su provincia, y además con aquella que le da el nombre, pero acontece que no solamente los higu¨eyanos son altagracianos, los dominicanos, en su gran mayoría, se sienten altagracianos, ligados a la historia, a la historia de Nuestra Señora de la Altagracia que ha caminado con este pueblo durante 500 años; y esta realidad no se puede obviar, está presente.