Por Roberto Valenzuela

El mejor regalo que el presidente Danilo Medina les puede dar en Navidad a las amas de casa, a los choferes y el pueblo en general es ordenar que se elimine la abusiva  “distorsión” de la resolución de Industria y Comercio que altera los precios del Gas Licuado de Petróleo (GLP).

Luego de mí último artículo sobre el tema, varias personas me escribieron para mostrar su preocupación sobre si el Presidente no toma una decisión la proyección es que el precio del galón de GLP llegue a 200 pesos. “Estamos cargando pesado con la corrupción en la venta del GLP y si Dios no mete su mano vamos a comprar gas a más de 200”, dice la señora Juana Acosta Sánchez. 

Por Juan Bolívar Díaz

Ahora que el presidente Danilo Medina reunió por primera vez y juramentó el Comité Consultivo del Consejo Nacional de Competitividad, integrado por una gran representación del alto empresariado, debe esperarse que se implementarán en breve plazo, las políticas imprescindibles para que el país pueda colocare en el exigente escenario de competitividad global, donde sólo competimos con ventajas comerciales frente a Haití.

En esa dirección de inmediato se dieron a conocer dos decretos presidenciales, uno creando un Comité Nacional de Facilitación del Comercio, y otro que reglamenta el funcionamiento del Consejo, éste último con años de retraso, como tantos otros reglamentos pendientes de múltiples leyes de  los últimos años como, por ejemplo, el de la Comisión Nacional para Defensa de la Libre Competencia, de la ley de salarios del sector público o  la ley de la Policía Nacional.

Por Andrés L. Mateo

El país está en ascuas. Es necesario pisar fino para no quemarse los pies con una brasa ardiendo. Pero en el mundo de hoy lo real no existe sino como una abstracción que organiza muchas cosas a su alrededor. Leer lo que está pasando ahora mismo es introducirse en ese complejo entramado de informaciones, hechos, réplicas y contrarréplicas, retículas de poderes, tácticas y estrategias, etc. Todo solapado en gran medida en el complejo semiótico de la lucha por el poder.

Esa, sin embargo, es la apariencia. Danilo Medina enfrentado a Leonel Fernández ya no encarna la misma confrontación que se verificó en el 2008. El danilismo está muy lejos de aquellas dos lágrimas cansadas corriendo por el rostro de un Danilo Medina abatido diciendo: “Me derrotó el Estado”. Ambas facciones ya han probado “las mieles del poder”, y pertenecen a la misma estirpe. Una buena parte, pues, de lo que está ocurriendo ante nuestros ojos no necesita ser justificada. Se trata de la continuidad del modelo  de dominación social implantado por el PLD en el país. Ese modelo tejió para el PLD una retícula de poder exitosa. Subordinó todo el tinglado institucional del país a los intereses del grupo dominante, legitimó la corrupción, enriqueció a la cúpula partidaria, originó acumulación originaria de capital que permitió crear grupos económicos pujantes, convirtió al Estado en fuente de financiamiento del partido, y se constituyó en garantía de los triunfos electorales.

Por Manuel Hernández Villeta

Ningún partido en solitario tiene las fuerzas suficientes para ganar unas elecciones presidenciales. El triunfo electoral dependen totalmente del apoyo que se recibe del ciudadano de a pie, del rostro de la multitud,  del solitario fuera de la manifestación, del pie descalzo, de la  masa silente.

La mayoría conservadora no quiere saber de política partidaria, pero si cree que es un deber ciudadano votar en las elecciones presidenciales, sin importarle en gran parte las congresuales o municipales.  Un  par de días en el año electoral lo dedica a conversar con sus allegados y a ver quién tiene mayores posibilidades de convertir sus sueños en realidad.