Por Carlos McCoy

Así como en la naturaleza tenemos cuatro estaciones, primavera, verano, otoño e invierno, el ciclo de la vida, o de la existencia, también se divide en cuatro etapas. Nacer, crecer, reproducirse y morir.

Los imperios no escapan a esta dialéctica.

Por J.C. Malone

Nueva York.-Logré colarme en una recepción privada de la embajada estadounidense, pero la seguridad me sacó, no querían periodistas.

Era una noche friolenta, torrenciales aguaceros calmaron los caldeados ánimos políticos dominicanos aquel 21 de enero del 86.

Desde el 24 de noviembre, cuando comandos armados interrumpieron el conteo en las primarias perredeístas, le llamaron el “El Concordazo”, vivíamos en vilo.La embajada invitó jueces, líderes congresionales, políticos y empresariales.

Por Olga Capellán/ www.prensalatina.net

A raíz de la caída del sátrapa el 30 de Mayo de 1961 el país continuó viviendo momentos de terror, pues el afán de la familia Trujillo por vengar la muerte del tirano, quienes iniciaron una cacería de brujas a nivel de todo aquel que poseyera el perfume de los ajusticiadores.

Sin embargo y a pesar de la necesidad del regreso a la democracia del país, no todos estuvieron debidamente convencidos de que podían luchar para lograr esa conquista para el pueblo dominicano, ya recién iniciada con el ajusticiamiento mismo de Rafael Leonidas Trujillo Molina, pero él estaba ahí, el Dr. Viriato Fiallo, que con apego y dedicación tomó la rienda de la lucha para que fuese posible la salida del país de la remanencia trujillista.

Por Rodolfo R. Pou/ www.prensalatina.net

Desde mucho antes de nosotros los quisqueyanos denominarnos dominicanos y los hermanos arahuacos de Veneci-uela referirse a sí mismo como venezolanos, las olas que partían de cada una de nuestras costas terminaban por estrellarse con los arrecifes de la otra.

Y tal como ha manifestado la arqueología regional, sí indagas los cimientos del Rio Orinoco o los fondos del Rio Ozama, encontrarás allí, restos con genes comunes que, van desde nuestros ancestros indígenas, hasta nuestros libertadores de Patria de siglos pasados. Así de estrecha es y siempre ha sido la relación de nuestras tierras y pueblos.