PARA RECORDAR A LOS MÁRTIRES Y HÉROES Y NO OLVIDAR A LOS TRAIDORES

Opinión
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Por Ariosto Sosa Valerio.

Un día  como hoy, 11 de julio, pero del año 1865, hace 153 años, al amanecer la población capitaleña quedó gratamente sorprendida cuando observaron en el Placer de los Estudios los vestigios de los últimos barcos hispanos que se retiraban de modo apresurado, emblemático, que sellaba ante los antillanos la derrota colonial sufrida en los campos de batallas frente a los dominicanos. El 15 de julio, las tropas españolas terminaron la evacuación, abandonando definitivamente  la República Dominicana.

Las tropas españolas estuvieron ocupando el territorio nacional y guerreando contra los patriotas, que lucharon denodadamente contra la traición cometida por Pedro Santana, al anexar a España el 18 de marzo de 1861, la patria que los trinitarios e independentistas con tantas sangres derramadas e inmensos sacrificios nos habían forjados para que fuéramos una nación libre, soberana e independiente.

Tan pronto se embarcó el último soldado español la ciudad liberada  de Santo Domingo recibió jubilosa a los triunfantes restauradores al mando de los generales Eusebio Manzueta, Marcos Adón y José María Cabral.

Al conocerse la anexión el primer pueblo que protestó, tirándose a la calle gritando ¡Abajo España! ¡Viva la República Dominicana Libre! fue San Francisco de Macorís, y la primera respuesta bélica la escenificó el coronel, casi ciego, José Contreras, el 2 de mayo en Moca, cuando con un reducido grupo de patriotas toma la guarnición militar. En la noche de  ese día el coronel anexionista, Juan Suero recupera el cuartel  y son fusilados los patriotas. Estos fueron los primeros caídos en la lucha que de inmediato se extendió por todo el territorio nacional. No hubo una sola región que durante los  4  años y 4 meses de  contienda no se combatiera, desde la Línea Noroeste, el Cibao Central, el Este y  el Suroeste. El país se incendió, incluyendo el incendio de la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Se estima que las pérdidas en vidas humanas por el lado español ascendieron a unas 18 mil y entre mutilados y heridos unos 22 mil. Del lado dominicano la cifra alcanzó unos 5 mil y toda una nación devastadas y en ruinas. La madre Naturaleza favoreció a los dominicanos e hizo estragos en los españoles que fueron afectados por la malaria, la buba, los mosquitos, la lluvia y el calor, amén del método de guerrear: la guerra de guerrilla y las emboscadas. El no enfrentamiento convencional y el ataque al arma blanca, creando terror en las filas españolas.

Las máximas figuras sobresalientes en esta Guerra Restauradora de la Independencia, fueron entre otros muchos: Gregorio Luperón, José Contreras, Benito Monción, Santiago Rodríguez, José Cabrera, Gaspar Polanco, Evangelista de Peña, Pedro Antonio Pimentel, Eusebio Manzueta, Marcos Adón, Fernando Arturo Meriño, Eugenio Perdomo, Norberto Torres y una pléyade de dominicanos de estatura inconmensurable.                                                                                                                                                                                                                                                           

  ¡Loor y glorificación a todos estos y los miles de dominicanos, principalmente campesinos, que ante el clamor de la patria hicieron presente a defender su herencia de libertad o muerte! ¡Que Quisqueya será destruida, pero sierva de nuevo, jamás!

¡ASI PIENSO. ASÍ ACTÚO!

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