DACA, los Medios y los Ultramar

Opinión
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Por Rodolfo R. Pou,

Dentro de la apatía comunitaria y política que caracteriza a los dominicanos en el extranjero, a veces quedamos ajeno, a todo aquello que nos pudiera afectar o beneficiar. Y aunque lo que a continuación puede sonar como una justificación, en realidad, nosotros, los de “fuera”, que vivimos con el cuerpo aquí y la mente allá, tenemos dos frentes sobre los cuales debemos estar pendiente, a diferencia de nuestros compatriotas que viven en la isla. 

Cuando uno es un binacional o bicultural, tiene que estar atento, bien informado y tener pleno conocimiento de las cosas que nos puedan impactar negativamente, en cualquiera de los países que llamamos casa. Como también es vital, manejar las informaciones impositivas, las tazas de cambio, los aspectos migratorios, conocer de nuevos o activos recursos, los derechos que poseemos y las oportunidades que a diario florecen, en una y otra nación.

Para ello, los criollos que residen en los Estados Unidos se nutren de fuentes directas. Algunas de manera personal, mediante amigos, vecinos y familiares, vía conversaciones, intercambios o murmullos, en las calles, negocios, actividades o en las redes sociales. También por medio de sus representantes locales, líderes comunitarios o instituciones, como lo es el Consulado. Otra forma de mantenerse conectado, lo es por las fuentes de internet y televisión. Ya sea por medios informativos como este, en el cual publico artículos o por vía en los mismos canales dominicanos que ofrecen los distribuidores de cable, en sus paquetes “LATINO”. Pero la de mayor credibilidad, son y siguen siendo, las cadenas nacionales de televisión de habla hispana.

Los latinos que residimos en los Estados Unidos, tenemos dos sólidas fuentes en español, de noticias televisadas. Si se quiere, ambas se reparten la demografía hispana. La principal se encuentra en la cadena con cobertura nacional, Univisión. Es de origen mexicana y posee una programación fundamentalmente orientada hacia esa comunidad. Los nombres de los conductores, periodistas y programas noticiosos son de conocimiento público, en nuestras comunidades. Decir Jorge Ramos, y hasta hace poco, Maria Elena Salinas, es hablar de una persona en la cual confías y crees conocer sus valores. El noticiero nocturno de Univisión, supera en ratings, a cualquier fuente noticiosa en los Estados Unidos. Incluyendo las de habla inglesa. 

La segunda fuente noticiosa significativa, lo es Telemundo. Esta última es de origen boricua y también posee alcance nacional. Y a pesar de que fue absorbida hace más de una década por el Consorcio norteamericano NBC-Universal, la cadena aún mantiene su enfoque, alrededor de los temas de intereses de los caribeños y los centroamericanos. En fin, compartiendo con Univisión, la demografía de los hispanos televidentes de los Estados Unidos. 

No me gusta especular fuera de mi área de perito, pero reconozco que ambas producen periodismo serio, sensato y solidario, que en ocasiones quedan rezagados, por el drama y los llamados de alerta, que proyectan desde la óptica del desamparo, la desaventura o la desdicha que provienen o afectan nuestras comunidades aquí o en nuestros pueblos de origen. Esa acción es parte lamentable, de la lucha diaria por audiencia. La mala noticia vende y capta. Y si en ella, es posible adornar con imágenes trágicas y fondo musical melancólico, pues mejor aún. El recibir las noticias, no es solo eso. Hay que estar consciente de que estas siendo influenciado por una producción televisiva con propósito. Especialmente ahora, cuando nuestras naciones hispanoparlantes parecen estar envueltas en ruidos de corrupción, desastres naturales o amenazas de imposiciones de inmigración.

Sin embargo, no le puedo restar al mensaje. Porque dentro de la coreografía de la comunicación, hay una partitura que validó la colocación de lo que para nosotros los latinos, ha sido la principal noticia de los últimos doce meses. La anulación de los Programas DACA y TPS. El primero fue una medida ejecutiva, firmada por el presidente Obama, para que los jóvenes que entraron a los Estados Unidos cuando eran niños, lograran tener una protección temporal de la deportación y pudieran obtener una autorización para buscar empleos. Y el segundo, designado por el Secretario de Departamento de Seguridad Nacional, que puede designar un país extranjero para TPS debido a que las condiciones en dicho país impiden a sus ciudadanos regresar temporalmente de manera segura. Esta designación puede deberse a condiciones temporales: un conflicto armado en curso (tal como una guerra civil), un desastre natural (tal como un terremoto o huracán), o una epidemia, entre otras. Pero la abolición de esas medidas, juntamente con las posturas absolutistas y segregacionistas, comenzaron a plantearse a inicios de la precandidatura del presidente Trump. El cuestionamiento de los valores y la integridad de los latinos que llegan a este pais, en especial a los que llegan cruzando la frontera, fue parte de su primer discurso.

Pasado el tiempo, la nueva administración, ha eliminado estos programas, tal como lo había prometido en campaña. Anula el DACA y le cede al Congreso, seis meses para que planteen una corrección. Las siglas del primero, DACA, hace referencia a la “acción diferida para los que llegaron como niños” (Defered Action for Childhood Arrivals). Un alivio temporal en contra de la deportación, que determina que, el gobierno estadounidense no va a iniciar procesos de deportación a personas que hayan llegado como niños y que no tengan un estatus migratorio legal.

La revocación siguiente, comienza a desmembrar el TPS (Estatus de Protección Temporal). Y las 300,000 personas que estaban en el pais, procedentes de El Salvador, Haití, Honduras, Liberia, Nepal, Nicaragua, Somalia, Sudan, Sudan del Sur, Siria, y Yemen, bajo la sombrilla migratoria de este programa, sufrirían efectos inmediatos. En resumidas cuentas, a estos grupos se les ha otorgado prorrogas que se vencen el próximo mes y de ahí en lo adelante, cada mes, hasta enero del 2019.

Las nuevas políticas, han alimentado la agresión y prejuicio soterrado,

sobre todas las personas procedentes de otras naciones. En especial, hacia los hispanos.

Para nosotros los dominicanos, estos temas parecieran ajenos a nuestra realidad. Y tal es el caso del TPS. No hemos tenido ningún conflicto bélico, ni desastre natural que amerite recibir a dominicanos bajo esa medida. Pero en cuanto al DACA, no son todos los que están, ni son todos los que son. Los dominicanos también tenemos patriotas impactados por su anulación.

Bien pensaría uno que DACA estuviera exclusivamente atado a los contextos de aquellos que llegan menor de edad e indocumentado a esta nación, desde los países de Centroamérica o México, cruzando la frontera. Pero no son solo ellos. En total son casi 800,000 personas afectadas por la anulación de DACA. Y 80% de ellos, son de origen mexicano. Por eso la excesiva difusión en los medios que habíamos citado más arriba. Ese es su audiencia. 

Lo cierto es que nosotros los dominicanos tenemos

más de 2,300 criollos bajo el dilema del DACA.

Los que apenas es tres milésimas de ese monto de más de tres cuartos de millón de personas afectadas por la anulación del DACA, en realidad se transmite en uno de cada 700 dominicanos residentes aquí.

En un Estado como el de la Florida, debe haber unos 240 criollos afectados. Y en Puerto Rico, unos 125 más.

Luego de desmenuzado el escenario, puede que mi inquietud caiga en oídos sordos, como sucede con las noticias que no poseen gran cantidad de televidentes, porque a quienes les toca, creen que la información no es para ellos. O muy bien también, puede caer en otros más atento e interesados, por lo que encuentro propicio, fijarla. Justo ahora que el tema parece regresar a nuestras pantallas, gracias a los esfuerzos de un grupo de legisladores responsables, de ambos lados del salón, es que encuentro valido, retocar el tema. El presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Paul Ryan, ha anunciado que la Cámara votará la semana entrante en dos medidas migratorias. Una de ellas, el DACA.

Para acordar posiciones políticas, humanitarias o legales, sobre la protección o la potencial corrección del estatus de los criollos afectados por la anulación del programa DACA, hay que preguntarse.

¿Qué posición ha asumido el servicio exterior que tenemos representándonos en Washington, cuando se refiere a este tema? O mejor aún. ¿Cuál es la política de la República Dominicana, como gobierno, al respecto? ¿Alguno de nuestros Diputados de Ultramar, quienes representan a los criollos que vivimos en los Estados Unidos, ha accionado en favor de corregir este impasse? Me refiero a algo más que el “Photo-Op” o Visita de Cortesía, que todos quieren lograr con el Representante Espaillat, de New York.

O en el caso de los que vivimos en la Florida. ¿Habrán solicitado los Diputados de Ultramar Olivares o Suriel, una reunión en los últimos 14 meses, con alguno de los de los 27 homólogos que tiene este Estado de la Florida? O por lo menos un acercamiento a los Representantes Cubanoamericanos Díaz-Ballart o Ros-Lehtinen, que siempre han dependido del voto latino. O al mismo Representante Curbelo, que está encabezando la nueva iniciativa en la cual se votará la semana entrante. Para conocer, proponer, mediar o ayudar a corregir los asuntos de migración que ha causado la anulación de estas medidas por el presidente Trump, para conocer sobre su posición en torno al tema.

Porque es que dentro de la apatía comunitaria y política que caracteriza a los dominicanos en el extranjero, a veces quedamos ajeno, a todo aquello que nos pudiera afectar. Y ya es tiempo de estar atentos y tener pleno conocimiento de las cosas que nos puedan impactar negativamente. Principalmente las de aspectos de inmigración. Aunque nuestros Diputados de Ultramar no se nutran de fuentes directas, ni de sus electores.

El autor es arquitecto, político y empresario

 

 

 

 

 

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