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El Coliseo Roberto Clemente abre sus puertas a los refugiados

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Residentes de distintas zonas de San Juan se despidieron de sus respectivos hogares temprano en la mañana con un puñado de pertenencias en sus manos para buscar refugio en el Coliseo Roberto Clemente.

Personas solas, algunas con condiciones médicas y familias completas son conscientes de que las amenazas que representan el huracán María para Puerto Rico son serias y se rehusaban a permanecer expuestos a posibles peligros. Por ello, recogieron artículos como ropa, libros, periódicos, celulares y hasta radios de batería para pasar las horas antes de regresas a sus casas.

“Tengo cáncer, estoy solo, no tengo familia y el área donde resido se inunda”, compartió Ernesto Díaz, quien también acudió al Clemente durante el paso del huracán Irma. “Aquí me trataron muy bien, mejor que en cualquier otro lugar”.

A pesar de que Díaz teme por la seguridad de su casa, no pierde el optimismo ante la idea de hacer nuevas amistades.

“Traje unos dominós para jugar con los muchachos”, dijo.

María Correa, de 66 años, llegó desde Canales también por temor a la posibilidad de inundaciones.

“Mis hijas viven en Estados Unidos, no tengo a nadie aquí. Una de mis hijas me llamó y me dijo que no podía quedarme en casa, así que vine caminando. Tengo hasta bacalao con viandas por si no me gusta la comida. No soy boba”, compartió Correa mientras escuchaba una emisora cristiana. “Tengo más baterías por si las necesito”.

Michael Ares tomó la difícil decisión de dejar en el coliseo a su esposa junto a hijos de 15, 11 y tres años antes de reportarse a trabajar para la Unidad de Seguridad y Rescate de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

“Vivimos en el piso 11 de un condominio, mi hijo mejor es autista y el ruido lo asusta. Durante Irma fueron vientos solamente y nos asustó bastante. Así que esta vez aseguré a mi familia debido a que no podré estar con ellos mientras pasa María”, mencionó Ares.

Una vez estuvo convencido de que los cuatro estuvieran bien atendidos, abrazó a cada uno para entonces ir a cumplir con sus responsabilidades.

El piso principal del coliseo contiene 360 catres, pero una funcionaria del municipio de San Juan adelantó que la cifra podría aumentar a 500. El espacio fue dividido en zonas para varones solos, mujeres sin acompañantes, familias y personas con alguna necesidad médica. También hay un área para mascotas.

A los refugiados les ofrecerán desayunos, almuerzos y cenas. También servicios de enfermería, personal de emergencias médicas y un área especial para las madres lactantes.

Fuente:

 

 

 

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